Reportaje “Mujeres en cuarentena: teletrabajo, crianza y soledad”

Por Rayen Barriga

Qué significa estar puertas adentro para una población como la nuestra, donde la  desigualdad de género, económica y de vivienda son palpables en la cotidianidad de cada persona. Sin ir más allá, en Chile una de las primeras acciones fue determinar una ley para legislar el teletrabajo y continuar con la producción desde casa, no así proveer cuidados básicos para la población frente a la pandemia. En las primeras semanas ya hay despidos masivos, trabajadores y trabajadoras sin sueldo y las denuncias por violencia intrafamilar van en aumento, destapando lentamente la ineficiencia de un sistema político que viene en picada hace ya varios meses.

Con respecto a la violencia intrafamilar el número de llamadas por emergencia al 1455 ha aumentado. “El fin de semana antes de decretar cuarentena, se recibieron 532 llamados, mientras que el mismo periodo, pero una semana después, ese número llegó a 907” (1), lo cual delata las condiciones en las que viven muchas mujeres del país, pensando en que el nivel de denuncia por llamada no es igual al número de mujeres que experimentan violencia intrafamilar en sus hogares.

Desde que inició la cuarentena hay 375 llamadas más para pedir auxilio ante una situación en que las mujeres vieron expuestas sus vidas. Es por esto que las variantes de geografía, pobreza y educación son indispensables para analizar la realidad de la violencia de género que se vive en Chile y cuestionar cómo vamos a aportar a la vida de aquellas mujeres o cómo lo hará el gobierno, ya que convivir con tu agresor en condiciones de cuarentena puede aumentar gravemente las cifras de feminicidio. Actualmente se registran 12 mujeres asesinadas en el año, 5 de los casos ocurrieron en marzo y 3 de ellos fueron durante la fecha en que inició la campaña por la cuarentena voluntaria (15 de marzo app.) (2).

Teletrabajo, familia y hogar: ¿quién se hace cargo?

“Rutina en sí no tengo, porque va dependiendo de lo que necesite mi abuelita. A la semana hay tareas como las tres visitas de la kinesióloga, la ida al supermercado y las clases de los fines de semana. Generalmente despertamos temprano, porque a ella le dan ganas de orinar y le tengo que llevar la chata (no se acostumbró a los pañales). Tomamos desayuno juntas, luego usualmente contesto correos, veo algo de la revista que no ocupe mucho tiempo, dejo las cosas más grandes para más tarde. Después del desayuno la limpio, le pongo sus pantalones, calcetines y le hago ejercicios para las piernas”.

IMG_8049

Foto: Rayen Barriga

Esta es la descripción de una mañana normal que nos realizó Atania Orellana (29), quien es actualmente la cuidadora principal -y única- de  su abuela Fresia (85), la cual se encuentra postrada debido a una caída y posterior lesión de cadera, además de tener enfermedades preexistentes como diabetes, daño renal, hipertensión, fibrosis auricular, arritmia y trastorno de adaptación. Atania se desempeña como abogada y estudia los fines de semana para un magíster en Derecho Penal, el cual financia con una beca universitaria. También trabaja en una revista académica y bajo el contexto actual se desempeña en ella en modo de teletrabajo.

“Mientras espero el almuerzo, limpio la casa, barro, trapeo la cocina, aseo el baño, instalo el alza retrete y aprovecho de ducharme”. Las condiciones en las que se encuentra Fresia son de postramiento total, lo cual implica cuidados constantes en el día. Atania comenta que debido a esto, su abuela ha desarrollado algunas escaras en el sacro y talón, lo que trae consigo la necesidad de girarla de forma continua, sumado a los distintos medicamentos que ingiere cotidianamente. Este tipo de contexto conlleva responsabilidades para todo el día, por lo que Atania teletrabaja y estudia entre cuidado y cuidado.

Esta cuarentena nosotras ya la estábamos viviendo, ya estaba al 100% con ella y con lo del coronavirus tuve que implementar estrategias de cuidados en la casa para no contagiarla a ella. No vienen vecinos, amigos, ni mi mamá, sólo el ahijado que vive cerca, por lo que mis salidas también son puntales: el hospital, supermercado o farmacia, salidas que no se repiten todas las semanas, sino una vez al mes o al semestre”.

Desde otra perspectiva de la realidad, conversamos con Isabel Toledo (53), quien es escritora, trabaja en una ONG para la conservación de la naturaleza de Estados Unidos, vive en Recoleta junto a su hijo Javier (16) quien tiene Síndrome de Down. Isabel trabaja en casa desde hace tiempo, así que el régimen del teletrabajo le es común, por lo que trata de equilibrar constantemente las actividades de su hijo y del trabajo.

Javier es nadador y entrena para competir en el campeonato mundial de nadadores con Síndrome de Down, sin embargo ha visto pausada su actividad física y educativa en espacios exteriores, por lo que tiene algunas clases a través de Zoom para mantener el cuerpo ejercitado.

water-swimming-competition-pool-56837

El contexto de la cuarentena es de una doble y absoluta “soledad”

“Hoy preparé su leche en la mañana, cocí unos huevos, yo sé que él los va a sacar más tarde. Se levanta solo. Ya sabe que tengo reunión, así que me saluda de lejos, toma desayuno, se pone a pintar o a escuchar su música. Con las tareas estoy tratando de que su papá las haga con él por Zoom, yo soy separada”. Javier cuenta con un acompañante pagado, quien lo ayuda con las tareas y guías de estudio. Isabel intenta que gente cercana lo llame y se mantenga en contacto con él con más frecuencia, pero las personas no son constantes ni conscientes de las necesidades de trato que necesita.

Isabel nos relata que ha tenido que insistir, exigir y hasta amenazar al padre de Javier para que se haga responsable de hacer algunas actividades con su hijo por medio de la plataforma Zoom. Se muestra molesta con respecto a la teleducación, ya que aparte de entregar guías mal hechas,  “no basta con mandarle una guía a un niño con una discapacidad intelectual (…)”.

“Si tengo muchas reuniones, no me preocupo mucho de que no se vista, de que ande con la bata o no, realmente no puedo hacer tanto. La hora de almuerzo también es bastante tarde, depende de las reuniones. Yo trabajo con personas que viven en distintas partes del mundo entonces las reuniones son todo el día. Ahora en la cuarentena he visto muchas rutinas de cómo llevar el día a día con tu hijo, pero honestamente no he visto ninguna que se adapte realmente a alguien que está trabajando dentro o fuera para ganar un sueldo”.

computer-desk-hand-laptop-374631

  • ¿Cómo analizarías tú la forma en que el gobierno ha acompañado (o no) este proceso de cuarentena para personas con discapacidad?, ¿sientes que han tenido en cuenta sus necesidades?

El gobierno no acompaña nada a las personas con discapacidad en cuarentena o fuera de ella. Yo creo que tú has visto lo que es la Teletón. Pienso que el Estado debería hacerse cargo de apoyar a las personas con discapacidades, porque no todos tienen el acceso a las herramientas necesarias para desarrollar una vida autónoma (…) bajo mi punto de vista el Estado no se preocupa por el derecho de las personas, menos de las personas con discapacidad, su preocupación es cero.

Soledad en la crianza y en el trabajo doméstico, ¿qué podemos hacer para mejorar esta situación?

Frente a la inminente realidad donde las mujeres son las que mayormente se encargan del trabajo doméstico no remunerado, sumado a las cuidados de adultos mayores y niños, nos cuestionamos cómo es posible cambiar estas condiciones, no sólo a nivel particular sino que intentar vislumbrar un camino común que genere otras realidades para los años futuros.

Es bajo esta intención que hemos entrevistado a Nicole Henriquez, Abogada especialista en derecho laboral y asuntos de género, quien nos relata desde su mirada cómo abrir el paso a esta discusión en el país.

“En la actualidad, el trabajo doméstico no remunerado no es parte de las políticas públicas, porque es algo que no es materia de estudio, a excepción de que lo se estudia en la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo. Sabemos cuántas horas dedican mujeres y hombres en el trabajo doméstico no remunerado, pero ciertamente no conocemos en qué consiste ese trabajo o las condiciones en el que se desarrolla. Nuestra exigencia como mujeres trabajadoras e hijas de madres trabajadoras es permear al Estado y sus políticas públicas para que estos temas se conversen y se discutan socialmente”.

  • ¿Qué pasa con las horas dedicadas a trabajos remunerados realizados por mujeres u hombres?

“El Fondo Monetario Internacional realizó un estudio en donde indica que el PIB de los países podría aumentar de 4 a 11 puntos si las labores del hogar se repartieran de forma más equitativa. Por ejemplo, en Chile no existe una diferencia significativa entre las horas de trabajo remunerado que realizan hombres y mujeres. Esto indica que las mujeres en Chile trabajan más horas al día en tareas domésticas y que trabajan casi las mismas horas que los hombres en trabajos exteriores. Aquí resulta más evidente la doble o triple jornada, donde solo una se paga y se acepta socialmente, en cambio la otra no se paga y se invisibiliza.

“También es importante que conversemos sobre el derecho al descanso, el que parece más un privilegio que un derecho, lamentablemente y que cada vez se vuelve más necesario, porque ¿qué pasará después de esta crisis? ¿tendremos un descanso? ¿las mujeres que han cumplido triple jornada lo tendrán? Creo que también son discusiones necesarias y urgentes”.

  •  Con respecto a las trabajadoras puertas afuera y puertas adentro ¿cómo ves tú la posibilidad de que sea el Estado quien garantice la estabilidad de sus empleos en tiempos de crisis?, pensando que el Sindicato de Trabajadoras Puertas Afuera ha denunciado despidos injustificados, malos tratos y exposición constante al virus Covid-19

“Las condiciones del trabajo doméstico remunerado ha significado una lucha sindical importante en Chile, donde las trabajadoras de casa particular han logrado, de a poco y pese a la resistencia, ir mejorando sus condiciones laborales. Hasta hace no tantos años podían ganar menos del sueldo mínimo y no estar sujeta a jornada, por ejemplo. No obstante, todavía las trabajadoras de casa particular están excluidas de la indemnización por años de servicio. 

“Asimismo, el empleador puede despedirla sin invocar hechos, también lo permite la ley. No existen normas básicas que aseguren salario o trabajo en tiempos de crisis y es importante aprovechar lo que está pasando a nivel mundial para iniciar una discusión social y legislativa donde el Estado se haga cargo si el empleador no lo va a hacer. Sería interesante que habláramos sobre un sueldo mínimo catastrófico o sobre la estabilidad del empleo en tiempos de crisis. En razón de lo anterior, es difícil que el Estado pueda garantizar algo, más cuando en la Constitución se consagra la libertad en el empleo. Debido a eso, es que espero que esta crisis sirva de combustible para crear un nuevo pacto social.”

Una vez más el problema no radica solamente en la cuarentena, como expresan las mujeres aquí entrevistadas; este ritmo de vida solitario y de carga unilateral con respecto al trabajo doméstico, es una situación que se repite consecutivamente, independiente de que las mujeres se encuentren hoy confinadas en sus casas, porque la violencia de la soledad, de género y del trabajo es estructural. 

Lo que sucede al estar encerradas por el Covid-19 y la cuarentena no es nuevo, sino un conjunto de problemáticas sociales, políticas y económicas que está reventando en el rostro de la gente, de las familias y de los “bolsillos” de toda la población, pero sobre todo, explota en la espalda y los cuerpos de las mujeres, que son quienes cargan en su mayoría con la conducción de los hogares, el cuidado de la niñez, de los adultos mayores y, en esta nueva realidad, con el régimen del teletrabajo que exige producir 12 horas diarias por ley. Y aún queda una interrogante por resolver, ¿cómo disminuimos la violencia de género que viven hoy miles de mujeres recluidas en sus hogares?

 

Ilustración de portada: David Blay
Fuentes:

  1. https://minmujeryeg.gob.cl/?p=38950
  2. Femicidios año 2020, Red Chilena Contra la Violencia (https://docs.google.com/spreadsheets/d/1s_g16Ttsm0S1_9oMH2xilgDMRNaJTALjjV-wAdR5xVc/edit#gid=1952631340)

2 comentarios en “Reportaje “Mujeres en cuarentena: teletrabajo, crianza y soledad”

  1. Silvia Rodriguez Bravo dijo:

    la realidad de las entrevistadas son la punta del iceberg. las mujeres aparte del quehacer doméstico y laboral ahora tenemos que agregar las medidas preventivas de higiene . Lamentablemente creo que muchas tendremos que abandonar el trabajo remunerado para dedicarnos al cuidado y protección de la familia.

    Me gusta

  2. Luz dijo:

    El teletrabajo, la educación a mi pequeña en casa y el cuidado del hogar me tienen más agotada que la rutina normal en la oficina; el aislamiento social, el escaso apoyo docente ( por no decir la ausencia de la profesora jefe) y la productividad laboral que debo cumplir no ayudan. Pese a todo no dejo de agradecer: tengo un trabajo que puedo realizar desde casa, puedo cuidar de mi hija y, en Instagram he encontrado almas caritativas que regalan meditaciones y alineamientos de chakras que me dan un respiro… ya llegará el fin de esta Pandemia y, lo que no mata fortalece, me repito con fe🙏

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s