El canto de Eloísa : el cuento que busca hablar sobre la nueva Constitución a las niñeces

¿Cómo se vivió el Estallido en la mirada de los niños y niñas? ¿Cuáles son las voces que podemos escuchar desde su experiencia? Una iniciativa para entender y acercar este proceso a las niñeces fue el reciente estreno del cuento “El canto de Eloísa” texto que relata el proceso del Estallido Social y la Nueva Constitución, en un lenguaje cercano. Todo desde las vivencias de su protagonista, una niña llamada Eloísa, quién se encuentra dispuesta a crear y dibujar un mundo mejor.

En medio del proceso político que vive el país en torno a la Nueva Constitución, se han gestado diferentes iniciativas, instrumentos y materiales para poder abordar la información para todas las personas del territorio.

Es en este contexto que nace el cuento libre “El Canto de Eloísa” creado por Niñas Revoltosas y Amaranta ONG en colaboración, el que tuvo su estreno durante esta semana y que se encuentra de manera gratis para descarga.

 El Canto de Eloísa es un cuento de 30 páginas busca ser un puente entre las niñeces, padres, madres y cuidadores, para poder comentar y conversar en torno a los cambios políticos sociales. 

En palabras de Consuelo Herrera, escritora de Niñas Revoltosas y activista de ONG Amaranta, fue un proceso inspirador: “Lo que busca el canto de Eloísa es transmitir un mensaje de amor, creación y fuerza para seguir impulsando los sueños de transformación que se dan desde los territorios y poblaciones” comenta.

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AmarantaOng APRUEBA porque DIGITAL ES REAL

Ha sido un largo camino. Esta equipa lleva más de 8 años intentando visibilizar las violencias que ocurren en el plano digital y cómo estas afectan de forma distinta a mujeres y disidencias. Antes que surgiera ONG Amaranta, ya nos encontrábamos activando y pensando en un sueño colectivo: imaginarnos otras formas de habitar internet; más allá de las redes sociales y de las páginas que visitamos. Imaginarnos otras formas de relacionarnos, de establecer pactos en estos espacios, de la posibilidad de habitar y construir comunidades donde podamos vivirnos y mostrarnos como queremos. Visibilizar la violencia de género en internet para ONG Amaranta no ha sido un camino amable. Muchas veces provocó «poner el cuerpo» precisamente para contener estas violencias.

Tuvimos que dar cara frente a grupos de odio, y de personas que no comprendían que la violencia digital es una extensión más de la violencia física y psicológica: agredes a alguien en este espacio, y eso significa también consecuencias en su corporalidad y su mente.

Hemos acompañado a defensoras del agua y la tierra, colectivas feministas, activistas, artistas, niñas y adolescentes, tanto en la correcta gestión de sus dispositivos digitales, como en la forma de contener casos de violencia digital. Todo esto se tradujo en el artículo 89:

“Toda persona tiene derecho a participar de un espacio digital libre de violencia. El Estado desarrollará acciones de prevención, promoción, reparación y garantía de este derecho, otorgando especial protección a mujeres, niñas, niños, adolescentes y diversidades y disidencias sexuales y de género.”

Este artículo no funciona por sí solo. Necesita acompañarse de educación no sexista, para que dejemos de perpetuar estereotipos de género que históricamente han transformado los cuerpos de las mujeres, niñas, adolescentes y disidencias en espacios de dominación. Necesita de la educación sexual integral, para que nadie crea que podemos opinar del cuerpo de otres o difundir sus fotografías sin consentimiento.

Por esto y más, te invitamos a Aprobar el 4 de septiembre y contarle a tu familia por qué es importante consagrar el artículo 89 en la Nueva Constitución. Por espacios digitales libres de violencia #DigitalEsReal

[DESCARGA] Guía contra la violencia de género en línea

Si llegaste hasta aquí, probablemente tú o alguien de tu entorno ha sufrido ataques en los espacios digitales. Con el fin de apoyar y entregar herramientas en un momento tan complejo, creamos esta «Guía contra la violencia de género en línea», la cual busca dar nombre, desnormalizar y guiar en la denuncia de estas violencias.

¿Qué encontrarás en ella? Un diccionario de violencia digital, un kit de primeros auxilios digitales (que incluye los primeros pasos y cómo denunciar), además de otros recursos y sitios que pueden ser de ayuda. Revísala y descárgala a continuación:

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Declaración de ONG Amaranta: Ante solicitudes de diputados de individualizar a docentes y programas de Género en dos ues chilenas

Ante el oficio presentado por los diputados del Partido Republicano, Cristóbal Urruticoechea y Harry Jürgensen a dos universidades, buscando conocer los programas de «ideología de género» e individualizar a quienes los impartían, nos parece necesario pronunciarnos desde ONG Amaranta.

Como una organización compuesta por mujeres y una persona no binaria, que se ha dedicado durante sus casi cuatro años de existencia a la lucha por una educación no sexista tanto en la educación básica, media y superior, rechazamos tajantemente estas acciones, que la ultraderecha conservadora ya ha llevado a cabo en países de América Latina, las cuales no tiene otro fin que frenar los avances de los movimientos sociales tanto feministas como disidentes. Esta acción atenta no solo contra la libertad de cátedra, sino que además intenta mermar la lucha por los derechos humanos tanto de mujeres, feministas y disidencias. 

Rechazamos también el uso del concepto «ideología de género», lo cual es parte de una campaña de terror implementada por sectores conservadores que solo buscan denostar, desprestigiar y desvirtuar, las acciones que se han implementado y llevado a cabo en las instituciones de educación superior que son relevantes para alcanzar una equidad sustantiva en materia de ddhh de mujeres y disidencias.

Nos parece además que está acción busca  individualizar, identificar y perseguir a quienes realizan está importante labor en las casas de estudios, colocando su integridad y trabajo en riesgo. Hacemos un llamado a que las universidades no cedan ante estos amedrentamientos, como también a no dar cabida ni difusión a los discursos conservadores basados en el odio.

Equipa de ONG Amaranta

22 de octubre de 2021

Todas las guías de ciberseguridad feminista de Proyecto Aurora

Durante los últimos años, como ONG Amaranta nos hemos dedicado a investigar y documentar la violencia que existe en espacios digitales, especialmente aquella que afecta a mujeres, jóvenes, niñez y personas LGBTIQ+.

En el caso de las mujeres, según nuestro primer informe del Proyecto Aurora, suelen estar más expuestas a violencia verbal, hostigamiento/acoso, envío de imágenes sexuales sin consentimiento, difamación, amenazas y pérdida de la cuenta/acceso no consentido.

En el caso de las niñas y las jóvenes, según un estudio que realizamos en conjunto a ONU Mujeres y Datos Protegidos, un 32% de las niñas ya habían recibido peticiones sexuales o de fotografías íntimas entre los 12 y 14 años; cifra que se disparaba aún más en la adolescencia.

Estas violencias se han visto recrudecidas en medio de la pandemia, de la mano de los vacíos legales, el abandono del Estado, la ausencia de una educación con mirada de género y de programas que aborden tanto la educación sexual, como también la seguridad digital, y de una forma integral.

En respuesta, hemos lanzado una serie de guías que buscan acercar la seguridad digital a todes quienes deseen ir aprendiendo. En esta nota, las encontrarás todas reunidas. ¡Difunde y comparte!

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Palabras cruzadas: Investigaciones y aprendizajes en torno al MEMCH Biobío

C: Carla Olivares Cariaga

F: M. Fernanda Morales Ortiz

¿Qué fue el MEMCH?

El Movimiento Pro Emancipación de las Mujeres de Chile -MEMCH- se fundó el 11 de mayo de 1935 en la ciudad de Santiago. Fue una organización autónoma constituida por mujeres de diversos grupos sociales y feministas -desde 1935 a 1953-, cuyo interés mayor era lograr, desde aquella época, la emancipación integral, y en especial, la emancipación económica, jurídica, biológica y política de la mujer. Desde su creación se propuso formar comités locales a lo largo de todo el país para trabajar desde distintos territorios y formas sus objetivos principales. Estos comités tuvieron un importante intercambio epistolar desde y entre los comités locales hacia la central ubicada en la capital. En la región del Biobío (y Ñuble) el MEMCH tuvo un despliegue importante, y donde en algunos casos los comités alcanzaron un numero significativo de socias. El Movimiento estuvo presente en Concepción, Los Ángeles, Coronel, Lota, Talcahuano, Arauco, San Rosendo, Chillán, Isla Santa María, Laraquete, Arauco, Curanilahue, Talcamávida, Mulchén y, en algunos casos, con subcomités locales1

Para memorar y dar valor, tanto al trabajo que se organizó en el MEMCH como a las propias memchistas, hemos de compartir una entrevista cruzada que realizamos con M. Fernanda Morales Ortiz, antropóloga fundadora del proyecto Emancipadas Biobío, y quien escribe, Carla Olivares Cariaga, integrante de la ONG Amaranta, docente y magíster en literaturas hispánicas con orientación en literatura e historia del feminismo chileno.

Entre ambas abordaremos nuestros trabajos e intereses personales. Por tanto, comenzaré por preguntarte, M. Fernanda… 

Carla: ¿Qué tipo de acciones que las memchistas de la región realizaban, aún permanecen o se memoran? ¿Por qué es necesario recordar y guardar en la memoria colectiva este tipo de trabajo colaborativo feminista?

Fernanda: Creo que lo que aún permanece se relaciona a estrategias y la creación de espacios; la participación en ollas comunes, las marchas callejeras, las reuniones en hogares, la creación de alianzas, la formación de redes amorosas y solidaridad, desde una perspectiva de justicia social, es algo que ya desde 1935 venían realizando en general las organizaciones de mujeres y feministas en la región, y específicamente los comités locales del MEMCH en el Biobío. 

Respecto a qué acciones aún se memoran, es un poco difícil, pues dentro del trabajo en terreno realizado para el Fondart y algunas entrevistas posteriores, hemos notado en general un desconocimiento de la presencia de la organización a nivel regional, incluso incredulidad ante la presencia temprana del movimiento feminista en los territorios. En los casos en que hemos encontrado descendientes, ha sido complejo encontrar una narración en torno a la acción política de las memchistas, que se puede relacionar a la cantidad de años que han pasado, pero también porque lo que realizaban estas mujeres no necesariamente era traspasado como un relato relevante. Y de ahí me tomo para hablar de la necesidad de recordar o que estas acciones pasen a un relato colectivo, y ese siempre ha sido el objetivo de este tipo de trabajos…nos permite pensarnos como parte de una historia más amplia, nos hace pensar que siempre hubieron mujeres relevantes y que no sólo estaban en el ámbito público sino también desde sus hogares, y que su ausencia se debe a un proceso de qué relevamos y qué no, basado en determinadas relaciones de poder. Por eso mismo, no basta con adicionar mujeres a una historia oficial sino entender que hay mecanismos que las han borrado de ella.

C: ¿Cómo surge tu interés personal en realizar y trabajar este proyecto Emancipadas BioBío? ¿Qué fue lo que te motivó personalmente en tomar en valor el trabajo que las memchistas habían realizado en la región?

F: El abordaje específico por el MEMCH se dio a partir de la invitación de la antropóloga Francisca Marticorena del Archivo Nacional, quien realizó un proceso de “activación” del interés por las memchistas en quienes participamos en el Fondart “Compañeras memchistas: mujeres y memoria histórica en la correspondencia del Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena” (407767), y que luego decantó en un proceso personal por saber no sólo del MEMCH a nivel nacional, sino específicamente qué hicieron, quiénes fueron y por dónde accionaron políticamente en la región del Biobío. Aquello lo comenzamos a indagar en el proyecto Fondart “Memchistas el Biobío: organización de mujeres, solidaridad y territorio” (502758) junto a un grupo interdisciplinario de personas, en el que pudimos recopilar archivos y difundir la acción de esta organización a nivel local. Los productos de este trabajo fueron en la línea de difundir ampliamente y en un formato amable, la presencia del MEMCH y su despliegue territorial, a través de una publicación en formato revista y una cápsula audiovisual

Emancipadas Biobío surge en paralelo -y cuyo nombre fue recomendación de Erika Reyes-, como una necesidad de ir divulgando la información que íbamos recopilando, y por aportar desde una pequeña vereda al conocimiento de estas mujeres del siglo XX, lo que significaba compartir aquel aprendizaje y la posibilidad de que otras se interesen. Tenemos planificado, en este mismo sentido, lanzar una plataforma web, para poder tener en un espacio de notas, archivos, entre otros, buscando ampliar las formas de acceder a este conocimiento y que se puedan generar nuevas preguntas e investigaciones. 

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UNA MIRADA A LA PUBLICIDAD CHILENA: ¿SU SEXISMO NOS SIGUE COSIFICANDO?

Por: Vannia Zárate

Quizá en múltiples ocasiones has escuchado el verbo “cosificar”, especialmente relacionado a publicidad. ¿Pero qué es y por qué debería preocuparnos? Como algo adelanta la misma palabra, cosificar consiste en reducir a una persona al punto de considerarla como una cosa, que es lo que en diferentes casos realizan los comerciales, revistas y programas de televisión con las mujeres. Lo que muchas veces pasa como un acto desapercibido, es resultado de la normalización de estereotipos que marcan a la mujer como un objeto de consumo, transformando su valor en la mera imagen que la publicidad se ha encargado de construir en la sociedad.

Pero, ¿cómo podemos reconocer cuando un contenido es sexista o ejerce discriminación contra las mujeres? Según la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres, este tipo de prácticas se reconocen, por ejemplo, cuando se sitúa a la mujer en un plano de subordinación en el cual no se le considera capaz de realizar determinadas actividades o se exhibe su cuerpo con un fin único de “gancho comercial”, es decir, para la captación de clientes potenciales.

Publicidad sexista realizada por «Tritón» durante el año 2014.

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El autorretrato y la selfie también pueden ser espacios de resistencia feminista

Texto por Cecilia Ananías Soto.
Ilustración en portada por @Onreivni

Cuando niña, no me gustaba que me tomaran fotografías. Primero, porque no me sentía representada por las imágenes que otres tomaban de mí. Segundo, porque incluso dentro de mi familia había ciertas preferencias por retratar a algunes por sobre otres, en base a quién cumplía más con los cánones de “belleza infantil”. Y tercero, porque en el entorno machista donde crecí, escuché muchas veces decir que «las niñas que se tomaban muchas fotografías eran tontas». Y yo no quería serlo. Así que evitaba el rosado o gastar mucho tiempo arreglándome y por supuesto, las fotografías. Como resultado, hay una especie de vacío de imágenes durante un periodo bastante largo de mi vida.

Por suerte, se me atravesó el feminismo en el camino y esto me ha permitido deconstruir muchas ideas nefastas que me habían inculcado sobre mí misma, lo que hacía y mi cuerpo. De a poco, fui agarrando la cámara y animándome a autorretratarme con ella, hasta que di con esa perspectiva que sentía que nadie más podría captar de mí. Hoy, en plena pandemia, he terminado de comprobar cuán necesario es el ejercicio de fotografiarse: Ha sido mi compañía, mi diario de vida, mi forma de ir narrando mi propia historia y en mis términos, todo esto en medio de un escenario que ha sido caótico y -en mi caso-, muy solitario. Seguir leyendo