Conoce los 8 talleres online de ONG Amaranta para junio

Aunque la situación sanitaria impide que compartamos en el mismo lugar, no nos quita que el acompañarnos a distancia. Por eso, como ONG Amaranta, lanzamos este mes de junio nuestros nuevos talleres en línea.

Inicialmente, presentamos ocho cursos cortos de distintas temáticas en la línea del género. Algunos se completan en una sesión, otros en dos; incluso, un par de cursos cuentan con dos opciones de fecha y/o horario. La mayoría son con aporte voluntario, impartidos vía Google Meet y te puedes inscribir o realizar tus consultas escribiendo al correo de la tallerista.

Revísalos a continuación (dale clic a la imagen para agrandar): Seguir leyendo

HACKEAR LA PANDEMIA: ALGUNAS LECTURAS FEMINISTAS (PARTE 2)

Catalina A. Mura
Fotografías de @indomitafotografias

Este texto corresponde a la continuación de “Tiempos y espacios de la pandemia: Algunas lecturas feministas”, que puedes leer aquí: https://amarantas.org/2020/05/08/tiempos-y-espacios-de-la-pandemia-algunas-lecturas-feministas-parte-i/

Veníamos de una olla hirviendo a la que, abruptamente, le cortaron el fuego. No es fácil enfrentarse a un escenario tan novedoso como catastrófico, cuando nos preparábamos para un año persistentemente rebelde. Los vientos de cambio azotaron el país – y el mundo – de un modo muy diferente al que habíamos previsto, y la sensación de incertidumbre se transformó en un acompañante silencioso de todos nuestros movimientos. 

En medio de este caos, no podemos evitar cuestionarnos sobre nuestro lugar en él, dónde estamos. Alejandra Castillo(1) se pregunta por las metáforas con las que nos explicamos la crisis: de alguna manera, la cuarentena impuesta podría ser un lugar seguro desde donde miramos la catástrofe. Sin embargo, no es posible tomar esa distancia para transformarnos en simples espectadores, pues estamos de igual forma vulnerables, en medio de una crisis transmitida en vivo por redes sociales. En palabras de la autora, un “naufragio en el espectáculo de la catástrofe”. Y si esto es, efectivamente, un espectáculo, todo el mundo juega su papel. ¿Cuál es el de los feminismos? ¿Cuál es el papel del tejido vivo que con tanta porfía hemos ido articulando?  Seguir leyendo

Disidencia sexual: una propuesta política situada

Texto: Catalina A. Mura

Hace 30 años, la OMS eliminó la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, motivo por el que cada 17 de mayo se conmemora el Día contra la Lesbofobia, Homofobia, Bifobia y Transfobia (1). Y pese a que la consigna “nada que celebrar” parece tan vigente como siempre – si atendemos a las múltiples violencias a las que seguimos expuestas las disidencias sexuales – es indudable que, solo en esos 30 años, múltiples actores y escenarios han modificado la realidad LGBTIQ+. Una de esas mutaciones es la emergencia de la disidencia sexual como propuesta política. 

Decir que las disidencias sexuales han emergido como un actor político relevante en el Chile de los últimos años no es una afirmación fácil. Me obliga a explicarme en al menos dos sentidos: ¿De qué estoy hablando cuando digo disidencias sexuales? Y luego, ¿cómo podrían estar emergiendo, si resistencias a la heteronorma han habido siempre?  Seguir leyendo

Tiempos y espacios de la pandemia: algunas lecturas feministas (Parte I)

texto:Catalina A. Mura

fotografías: @indomitafotografias

El coronavirus no es solo un contexto, sino también un fenómeno en sí mismo, que ha atravesado cada ámbito de la vida cotidiana y de las relaciones sociales. La posibilidad, bastante obvia para los feminismos, de pensar el cruce del género con los efectos de la pandemia, ha hecho proliferar los ensayos, columnas y producciones de todo tipo, que miran la pandemia con lentes críticos: Rita Segato, María Galindo, Judith Butler, Paul B. Preciado y Alejandra Castillo son solo algunos de estos nombres. Este texto, dividido en dos partes, pretende ofrecer algunos puentes entre esas miradas, a la vez que cuestionar el quehacer feminista actual desde estos sentipensares. 

Quizás, sea algo inexacto decir que esta reflexión es sobre el virus. Es, más bien, sobre nuestra relación con él: el virus como motivo de alarma, de control y de confinamiento. Hemos visto al poder estatal responder de formas diversas a la emergencia sanitaria: desde la aplaudida gestión de la socialdemócrata Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda cuyas tempranas medidas han logrado aplacar los efectos de la pandemia en dicho país, hasta los horrores de Donald Trump en Estados Unidos, que ha dejado a su población completamente desatendida a la vez que insiste en los intentos de capitalizar la crisis (por ejemplo, tratando de comprar de forma exclusiva para su país una posible vacuna). 

En Chile, la gestión de la emergencia se ha acercado peligrosamente al segundo ejemplo. Si bien nuestro sistema sanitario goza de un buen nivel en el sentido técnico y profesional, especialmente en las principales capitales regionales, el desmantelamiento de la salud pública heredado de la dictadura y las políticas de recorte de gastos, agudizadas con el gobierno de Sebastián Piñera, legitiman las dudas frente a la capacidad de respuesta del sistema sanitario a la pandemia, planteadas tempranamente por los movimientos sociales, y ya en la crisis, respaldadas y profundizadas por asociaciones gremiales como el Colegio Médico, que ha sido un fuerte contrapunto técnico-político frente al Ministerio de Salud.     Seguir leyendo

Declaración de Amaranta ONG respecto de la situación de SENAME, Nido de Hualpén

Como Amaranta ONG manifestamos nuestro total repudio a los hechos de violencia sexual perpetrados al interior de la residencia colaboradora de Sename, Nido Hualpén, perteneciente a la Fundación Padre Luis Amigó, en contra de dos niñxs. Hechos que, por lo que se ha reportado por diversos medios, venían ocurriendo de manera sistemática y bajo la aquiescencia de su directora la Sra Evelyn Oñate y el silencio cómplice de dos educadoras de trato directo. 

El Estado de Chile, hace más de 30 años ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño y la Niña, comprometiéndose a adecuar su legislación, políticas públicas y programas nacionales a los estándares establecidos en ella. A pesar de que durante décadas los diferentes gobiernos han llevado a cabo una serie de reformas para avanzar hacia la protección de la infancia y juventudes, lamentablemente, no se ha tenido los mejores resultados, de hecho, en nuestra legislación se encuentra vigente la Ley de Menores de 1967, la cual no se encuentra en sintonía con los parámetros internacionales mínimos. Sumado a ello, Chile, es el único país de Latinoamérica, que no cuenta con una Ley Integral de Protección para niños, niñas y jóvenes (NNJ) que los y las considere como sujetos de derechos y no objetos de derecho, lo que da cuenta, de la profunda indiferencia para trabajar en su bienestar.

adorable-blur-bubble-child-218833Históricamente se han documentado y denunciado las abominaciones que han ocurrido al interior de los centros de Sename y sus organismos colaboradores, no olvidemos que, en el año 2013, Ciper Chile dio a conocer un informe realizado por el Poder Judicial, que reveló que el 25% de los niñas y las niñas que viven dentro de estas casas sociales, no contaban con los estándares básicos en el área educacional, atención en salud, ni mucho menos lazos familiares establecidos. Desafortunadamente, con los años, esta situación se ha ido profundizando, muchos y muchas podemos recordar la muerte de la pequeña Lissette Villa en el año 2016 dentro del centro Cread Galvarino (Santiago), lo cual volvió a encender las alertas sobre lo que sucede cotidianamente dentro de la Red Sename.

Por estos motivos, organismos como la ONU, se han visto en la obligación de levantar un informe en julio de 2018, el que evidencia las violaciones de derechos sistemáticas, constatando graves deficiencias en infraestructura, salubridad, educación y nulos controles por parte del Estado de Chile, acusando categóricamente a este de violar los derechos humanos de dichos niños y niñas.

Este crítico escenario tiene estrecha relación con los hechos atroces ocurridos en la residencia Nido de Hualpén, evidenciando nuevamente la necesidad urgente de contar con una Ley de Protección Integral de Derechos de la Niñez, como también, nos interpela como sociedad a cuestionarnos sobre la responsabilidad del Estado de Chile y los diferentes servicios y organismos gubernamentales encargados de trabajar por las garantías de nuestros NNJ y, por sobre todo, por el rol protagonista de la Red Sename en la violación sostenida de sus derechos humanos.

La comunidad nacional y local, ha mostrado su descontento frente a esta grave vulneración, es por ello, que consideramos que el Estado como garante de los derechos humanos, debe responder a dicha exigencia tomando un lugar activo en defender dichas garantías, lo cual implica que desarrolle una labor de prevención de hechos de violencia como los acaecidos como también, la aplicación categórica de sanciones que correspondan para garantizar su no repetición.

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Por eso, ante la negligencia estatal, es nuestro deber como integrantes de la sociedad civil y actoras en defensa de los derechos de la infancia y juventudes, el insistir y demandar la protección hacia aquellxs que históricamente han sufrido la violencia estructural y la lógica adultocéntrica que impera en nuestra sociedad y se ponga fin a todo tipo de abuso.

Creemos firmemente en una sociedad distinta, sin violencias ni discriminaciones, por lo que la protección y la lucha por los derechos de la niñez, es una tarea de toda la comunidad y sus organizaciones. Para ello, exigimos una reestructuración radical a la Red Sename y todos sus organismos colaboradores, que exista una rigurosa fiscalización por parte del Estado de Chile asegurando el cumplimiento de los estándares internacionales establecidos en la Convención Internacional de los Derechos del Niño y la Niña ratificada por Chile, que la Ley Integral de Protección de los Derechos de NNJ sea aprobada, como también,  que se  garantice la protección de los lazos, afectos y vínculos familiares sostenidos como pilar fundamental, en donde la decisión de separar al niño o niña de su núcleo familiar por parte del sistema judicial sea realmente fundada y necesaria, pensando y resguardando siempre el interés superior del NNJ.

En paralelo, es urgente que reflexionemos y actuemos, desde la amorosidad y solidaridad, en nuestros entornos cercanos, territorios y organizaciones con respecto a la importancia de generar redes de cuidado colectivo de la infancia y juventud para protegerlos (as) de todo  tipo de abusos.

Cabildo para niños, niñas y adolescentes: ¡Ellxs también cuentan!

El 18 de enero pasado, como ONG Amaranta co- organizamos un primer cabildo para niñxs y jóvenes, con el objetivo de facilitar un espacio de encuentro de niños, niñas y jóvenes, en el que pudiesen compartir sus distintas percepciones, opiniones y experiencias con respecto a la crisis social, cultural, económica y política que vive nuestro país desde la revuelta de octubre 2019.

En la jornada participaron niños y niñas de 3 a 14 años de distintos sectores del Gran Concepción, estuvo repleta de conversaciones, alegrías, críticas, juegos y cuentacuentos de Niñas Revoltosas “Los ruidos de la calle”, como también, se proyectaron sueños y nuevos cabildos juntos para el año. Seguir leyendo

Repensar el Derecho a la Verdad, Justicia y Reparación en Chile desde una perspectiva de género

Por Natalia Bórquez, abogada y Consuelo Herrera, socióloga, ambas de ONG Amaranta.

Las violaciones masivas y sistemáticas de derechos humanos de las últimas semanas en manos de agentes estatales no pueden estar ajenas a un proceso de verdad, justicia y reparación que tome en consideración a todas las víctimas y especialmente a quienes históricamente han vivido violencia, como han sido las mujeres.

El reciente “acuerdo por la paz” no puede pretender ser tal si no contempla y asegura justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición para las víctimas y la sociedad. No pueden ser sólo gestos, saludos a la bandera o anuncios sin peso, se necesitan garantías reales y concretas para que nunca más vuelvan a ocurrir estos hechos en el país, tal como lo plantearon hace 40 años aquellas/os que lucharon contra la dictadura cívico militar en Chile y que hasta el día de hoy siguen trabajando porque se reconozcan los delitos de lesa humanidad cometidos contra miles de detenidas/os, torturadas/os y desaparecidas/os. Seguir leyendo