Te invitamos a nuestra Escuela Sindical Feminista: “Flora”

En el marco del actual contexto de precarización y flexibilización del trabajo, es necesario generar espacios de discusión, reflexión y aprendizaje entre mujeres, con el fin de poder pensar en alternativas que nos permitan tener una vida digna.

Actualmente, según datos del Observatorio de Género, Mujeres y Territorios, las mujeres participan un 60% menos que los hombres en los sindicatos, esto se debe a los roles de género que han relegado a las mujeres a estar a cargo de los trabajos no remunerados, ligados al ámbito de la reproducción de la vida, como lo son el trabajo doméstico, de cuidados y crianza. Según la ENUT (2015), las mujeres destinan 5,89 horas a los trabajos no remunerados, mientras que los hombres otorgan 2,74 horas a la misma tarea, evidenciando una brecha de aproximadamente 3 horas.

El reconocimiento de los trabajos no remunerados como la base de la reproducción de la sociedad, se aborda a partir de los aportes de la Economía Feminista, reconociendo que, si se valorizaran los aportes de estos trabajos al PIB, este sería de un 22%, lo que, según los datos de ComunidadMujer (2019), superaría los aportes que todas las otras ramas de actividad económica hacen al país.

Estas cifras, sumadas a los roles y estereotipos dentro del sindicalismo que siguen posicionando al trabajo como una tema de hombres donde las mujeres se “integran” (omitiendo las labores no remuneradas previamente mencionadas) y además, cuando históricamente se ha analizado la lucha obrera desde la perspectiva del varón, dejando de lado las condiciones de vida del género femenino, omitiendo incluso aportes como el periódico “La Alborada”, gestado el año 1905 y 1907 en Valparaíso y Santiago, o “La Palanca”, correspondiente al año 1908, donde desde esa época ya se denunciaban las injustas y precarias condiciones de las mujeres obreras.

Si bien el panorama ha cambiado en algunos aspectos, esto sólo se ha debido a la lucha y organización de los movimientos de mujeres y feministas, los que se han pronunciado activamente contra las brechas salariales, el acoso sexual laboral y así también la sobrecarga de trabajo doméstico, de cuidados y crianza.

Es por ello que desde Amaranta ONG, hemos creado este espacio, ya que consideramos que las adversas condiciones del mundo del trabajo, tanto remunerado como no remunerado, hacen necesaria la formación de una instancia que se posicione desde la lucha contra las injusticias de clase y raza, pero así también y desde una perspectiva principal, contra las violencias que millones de mujeres viven a diario, frente a las que generan variados mecanismos y formas de resistencia a los que queremos aportar.

La invitación es a formarnos y organizarnos frente aquello que nos oprime y participar de nuestra Escuela Sindical Feminista: “Flora”, la que es abierta y gratuita para mujeres trabajadoras y sindicalistas de todas las edades. Cabe mencionar que, tal como se mencionó previamente, si trabajas en tu hogar criando, haciendo las labores domésticas o cuidando, también puedes participar, sólo solicitamos tu compromiso y ganas de aprender juntas.

¡Bienvenidas a la Escuela Sindical Feminista: “Flora”!

                                                                        Concepción, 2021

Inscripciones en este enlace

Programa:

  1. Trabajo desde una perspectiva feminista y Análisis de la Triple Jornada Laboral: Consuelo Herrera/ Lunes 3 de mayo a las 19.00 hrs.
  2. Derechos humanos y trabajo en las mujeres: Natalia Bórquez/ Lunes 3 de mayo a las 20.00 hrs.
  3. Herramientas digitales y ciberfeminismo: Cecilia Ananías y Karen Vergara/ Lunes 10 de mayo a las 19.00 hrs.
  4. Disidencias sexuales: Carla Olivares/ Lunes 10 de mayo a las 20.00 hrs.
  5. Personas en situación de discapacidad y trabajo: Michelle Roa./Lunes 17 de mayo a las 19.00 hrs.
  6. Migraciones y feminismo: Marjorie Dinamarca/ Lunes 17 de mayo a las 20.00 hrs.
  7. Jornada de cierre y diálogos/ Lunes 24 de mayo a las 19.00 hrs.

*Horarios y fechas sujetas a confirmación, la malla oficial será enviada luego de la inscripción de las participantes.

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Palabras cruzadas: Investigaciones y aprendizajes en torno al MEMCH Biobío

C: Carla Olivares Cariaga

F: M. Fernanda Morales Ortiz

¿Qué fue el MEMCH?

El Movimiento Pro Emancipación de las Mujeres de Chile -MEMCH- se fundó el 11 de mayo de 1935 en la ciudad de Santiago. Fue una organización autónoma constituida por mujeres de diversos grupos sociales y feministas -desde 1935 a 1953-, cuyo interés mayor era lograr, desde aquella época, la emancipación integral, y en especial, la emancipación económica, jurídica, biológica y política de la mujer. Desde su creación se propuso formar comités locales a lo largo de todo el país para trabajar desde distintos territorios y formas sus objetivos principales. Estos comités tuvieron un importante intercambio epistolar desde y entre los comités locales hacia la central ubicada en la capital. En la región del Biobío (y Ñuble) el MEMCH tuvo un despliegue importante, y donde en algunos casos los comités alcanzaron un numero significativo de socias. El Movimiento estuvo presente en Concepción, Los Ángeles, Coronel, Lota, Talcahuano, Arauco, San Rosendo, Chillán, Isla Santa María, Laraquete, Arauco, Curanilahue, Talcamávida, Mulchén y, en algunos casos, con subcomités locales1

Para memorar y dar valor, tanto al trabajo que se organizó en el MEMCH como a las propias memchistas, hemos de compartir una entrevista cruzada que realizamos con M. Fernanda Morales Ortiz, antropóloga fundadora del proyecto Emancipadas Biobío, y quien escribe, Carla Olivares Cariaga, integrante de la ONG Amaranta, docente y magíster en literaturas hispánicas con orientación en literatura e historia del feminismo chileno.

Entre ambas abordaremos nuestros trabajos e intereses personales. Por tanto, comenzaré por preguntarte, M. Fernanda… 

Carla: ¿Qué tipo de acciones que las memchistas de la región realizaban, aún permanecen o se memoran? ¿Por qué es necesario recordar y guardar en la memoria colectiva este tipo de trabajo colaborativo feminista?

Fernanda: Creo que lo que aún permanece se relaciona a estrategias y la creación de espacios; la participación en ollas comunes, las marchas callejeras, las reuniones en hogares, la creación de alianzas, la formación de redes amorosas y solidaridad, desde una perspectiva de justicia social, es algo que ya desde 1935 venían realizando en general las organizaciones de mujeres y feministas en la región, y específicamente los comités locales del MEMCH en el Biobío. 

Respecto a qué acciones aún se memoran, es un poco difícil, pues dentro del trabajo en terreno realizado para el Fondart y algunas entrevistas posteriores, hemos notado en general un desconocimiento de la presencia de la organización a nivel regional, incluso incredulidad ante la presencia temprana del movimiento feminista en los territorios. En los casos en que hemos encontrado descendientes, ha sido complejo encontrar una narración en torno a la acción política de las memchistas, que se puede relacionar a la cantidad de años que han pasado, pero también porque lo que realizaban estas mujeres no necesariamente era traspasado como un relato relevante. Y de ahí me tomo para hablar de la necesidad de recordar o que estas acciones pasen a un relato colectivo, y ese siempre ha sido el objetivo de este tipo de trabajos…nos permite pensarnos como parte de una historia más amplia, nos hace pensar que siempre hubieron mujeres relevantes y que no sólo estaban en el ámbito público sino también desde sus hogares, y que su ausencia se debe a un proceso de qué relevamos y qué no, basado en determinadas relaciones de poder. Por eso mismo, no basta con adicionar mujeres a una historia oficial sino entender que hay mecanismos que las han borrado de ella.

C: ¿Cómo surge tu interés personal en realizar y trabajar este proyecto Emancipadas BioBío? ¿Qué fue lo que te motivó personalmente en tomar en valor el trabajo que las memchistas habían realizado en la región?

F: El abordaje específico por el MEMCH se dio a partir de la invitación de la antropóloga Francisca Marticorena del Archivo Nacional, quien realizó un proceso de “activación” del interés por las memchistas en quienes participamos en el Fondart “Compañeras memchistas: mujeres y memoria histórica en la correspondencia del Movimiento Pro Emancipación de la Mujer Chilena” (407767), y que luego decantó en un proceso personal por saber no sólo del MEMCH a nivel nacional, sino específicamente qué hicieron, quiénes fueron y por dónde accionaron políticamente en la región del Biobío. Aquello lo comenzamos a indagar en el proyecto Fondart “Memchistas el Biobío: organización de mujeres, solidaridad y territorio” (502758) junto a un grupo interdisciplinario de personas, en el que pudimos recopilar archivos y difundir la acción de esta organización a nivel local. Los productos de este trabajo fueron en la línea de difundir ampliamente y en un formato amable, la presencia del MEMCH y su despliegue territorial, a través de una publicación en formato revista y una cápsula audiovisual

Emancipadas Biobío surge en paralelo -y cuyo nombre fue recomendación de Erika Reyes-, como una necesidad de ir divulgando la información que íbamos recopilando, y por aportar desde una pequeña vereda al conocimiento de estas mujeres del siglo XX, lo que significaba compartir aquel aprendizaje y la posibilidad de que otras se interesen. Tenemos planificado, en este mismo sentido, lanzar una plataforma web, para poder tener en un espacio de notas, archivos, entre otros, buscando ampliar las formas de acceder a este conocimiento y que se puedan generar nuevas preguntas e investigaciones. 

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UNA MIRADA A LA PUBLICIDAD CHILENA: ¿SU SEXISMO NOS SIGUE COSIFICANDO?

Por: Vannia Zárate

Quizá en múltiples ocasiones has escuchado el verbo “cosificar”, especialmente relacionado a publicidad. ¿Pero qué es y por qué debería preocuparnos? Como algo adelanta la misma palabra, cosificar consiste en reducir a una persona al punto de considerarla como una cosa, que es lo que en diferentes casos realizan los comerciales, revistas y programas de televisión con las mujeres. Lo que muchas veces pasa como un acto desapercibido, es resultado de la normalización de estereotipos que marcan a la mujer como un objeto de consumo, transformando su valor en la mera imagen que la publicidad se ha encargado de construir en la sociedad.

Pero, ¿cómo podemos reconocer cuando un contenido es sexista o ejerce discriminación contra las mujeres? Según la Red Chilena Contra la Violencia hacia las Mujeres, este tipo de prácticas se reconocen, por ejemplo, cuando se sitúa a la mujer en un plano de subordinación en el cual no se le considera capaz de realizar determinadas actividades o se exhibe su cuerpo con un fin único de “gancho comercial”, es decir, para la captación de clientes potenciales.

Publicidad sexista realizada por «Tritón» durante el año 2014.

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Pactos para habitar internet

Contribución de Karen Vergara para el fanzine Perrita Sudaka, de nuestra compañera Natalia Bórquez, se trata de un ejercicio para poder escribir nuestra propia declaración de principios para habitar internet. La idea es plantearnos ciertas preguntas que pueden ayudarnos a comprender las formas en las cuales existimos y resistimos en los espacios digitales y cómo queremos vivirlas, principalmente para abordar una ética del cuidado personal y colectivo.

ONG Amaranta y Proyecto Aurora participan de proyecto de ley #NoMasViolenciaDigital

Las diputadas y diputados Maite Orsini (RD), Maya Fernández (PS), Gonzalo Fuenzalida (RN), Jorge Alessandri (UDI), Marcelo Díaz (Unir), Gael Yeomans (CS), Marisela Santibáñez (PC) y Miguel Ángel Calisto (DC) junto a organizaciones de la sociedad civil; Abofem, ONG Amaranta, Hablemos de Ciberacoso, Observatorio contra el Acoso Chile, Proyecto Aurora, Ley Pack Ahora y Agrupación Lésbica Rompiendo el Silencio, presentaron este miércoles el proyecto de ley #NoMásViolenciaDigital, que busca instalar la demanda por mayor seguridad digital especialmente para mujeres y disidencias, y diversificar cómo éstas son penalizadas. Seguir leyendo

¿Quieres educar en Género en tu institución? Conoce los talleres que Amaranta ONG tiene disponibles

Hace más de dos años, ONG Amaranta nació en Concepción, Chile, con el objetivo de educar, investigar y concientizar en torno a Género desde distintas aristas: la cultura, los medios, el trabajo, la Internet, las diversidades, la niñez. Y a pesar del actual contexto de pandemia, el trabajo continúa, de la mano de las tecnologías de la comunicación.

¿Quieres educar o capacitar en temáticas de género en tu institución o empresa? Te dejamos la oferta de talleres con los que contamos. Este periodo 2020-2021 destacan las actividades:

  • Hablemos de Consentimiento: Un taller sobre violencia sexual.
    Violencia de género en Internet: ¿Qué es? ¿Cómo prevenirla? Y estrategias de autodefensa.
  • ¿Cómo nos estamos queriendo? Una charla que busca reflexionar en torno a los estereotipos de género y cómo afectan nuestras relaciones.
  • La triple jornada laboral de las mujeres: Qué es y cómo abordarla.
  • No discriminación: Un taller para aprender del respeto a todes.
  • La educación no sexista: ¿Qué es y cómo transformamos nuestro trabajo educando?
  • Violencia de género: Una mirada integral a esta problemática.
  • Comunicación y género: Cambiando las perspectivas desde las cuales comunicamos.
  • Talleres especiales en torno al área de Internet y Género: Enfocados en educadores/as y trabajadores/as de la salud mental, actividades en torno a cibersexualidad, Seguridad digital para activistas, entre otros.

Además, contamos con nuestro Programa Lilén, el cual educa integralmente en torno a Género en cinco módulos: 1) Salud sexual y Derechos Reproductivos, 2) Diversidades sexuales, 3) No Discriminación, 4) Violencia de género y cultura, 5) Participación y liderazgo.

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El autorretrato y la selfie también pueden ser espacios de resistencia feminista

Texto por Cecilia Ananías Soto.
Ilustración en portada por @Onreivni

Cuando niña, no me gustaba que me tomaran fotografías. Primero, porque no me sentía representada por las imágenes que otres tomaban de mí. Segundo, porque incluso dentro de mi familia había ciertas preferencias por retratar a algunes por sobre otres, en base a quién cumplía más con los cánones de “belleza infantil”. Y tercero, porque en el entorno machista donde crecí, escuché muchas veces decir que «las niñas que se tomaban muchas fotografías eran tontas». Y yo no quería serlo. Así que evitaba el rosado o gastar mucho tiempo arreglándome y por supuesto, las fotografías. Como resultado, hay una especie de vacío de imágenes durante un periodo bastante largo de mi vida.

Por suerte, se me atravesó el feminismo en el camino y esto me ha permitido deconstruir muchas ideas nefastas que me habían inculcado sobre mí misma, lo que hacía y mi cuerpo. De a poco, fui agarrando la cámara y animándome a autorretratarme con ella, hasta que di con esa perspectiva que sentía que nadie más podría captar de mí. Hoy, en plena pandemia, he terminado de comprobar cuán necesario es el ejercicio de fotografiarse: Ha sido mi compañía, mi diario de vida, mi forma de ir narrando mi propia historia y en mis términos, todo esto en medio de un escenario que ha sido caótico y -en mi caso-, muy solitario. Seguir leyendo

«Hilo Rojo»: El documental que visibiliza cómo es vivir con VIH siendo indígena

Texto: Carla Olivares Cariaga

Fotografías: Matías Soriano, dir. de Hilo Rojo

El VIH llegó a Chile en la década del 90 y se instaló como una pandemia permanente hasta hoy en día. Ante ello, se ha trabajado -aunque lentamente- a nivel nacional para otorgarles una vida digna a las personas que viven con el virus. Aun así, las políticas públicas nacionales no se adecúan al amplio espectro de personas viviendo con VIH y un número no menor son aquellas personas pertenecientes a pueblos indígenas.

En mayo del 2019 la Renpo (Red Nacional de Pueblos Originarios) se reunió en una comisión de la Cámara de Diputados, donde trataron la falta de inclusión y consideración de las culturas indígenas en torno a la prevención y tratamiento del VIH/SIDA. Las políticas públicas nacionales no consideran el Convenio 169, el cual exige que en las estrategias del Estado deben “reconocerse y protegerse los valores y prácticas sociales, culturales, religiosos y espirituales propios de dichos pueblos y deberán tomarse debidamente en consideración la índole de los problemas que se les plantean tanto colectiva como individualmente.” (1)

Ante esa imperiosa necesidad de abordar y tratar el tema del VIH en los pueblos indígenas, es que Matías Soriano, director de Hilo Rojo estrenó su documental precisamente el 1 de diciembre cuando se conmemora el Día Internacional de Respuesta al VIH, para, además, hacer activismo y visibilizar una problemática social que ha estado por muchos años cargada de estigmas y prejuicios hacías las personas que viven con VIH. Esto debido a la limitada y escasa preocupación por parte del Estado chileno para hacer campañas informativas sobre VIH, ITS o propiciar la educación digna y de calidad en torno a salud sexual y reproductiva.

Para conocer más sobre este documental, nuestrx compañerx, Carli Olivares, entrevistó a Matías para conocer sus intereses en torno al VIH, los pueblos indígenas, las políticas públicas nacionales y el contexto actual.

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