Los collages como expresiones artísticas para develar y transformar estereotipos de géneros

Desde una mirada antropológica, los estereotipos de género pueden entenderse como los patrones de comportamientos culturalmente construidos para mujeres y hombres. Esto genera que las personas que vivimos en un determinado contexto histórico nos familiaricemos con modelos conductuales socialmente aceptados que inciden en nuestra vida en los planos subjetivo, íntimo, corporal, performativo, así como en las interacciones humanas y en los proyectos de vida que escogemos.

Los estereotipos de género son inculcados desde la infancia hasta el término de nuestro ciclo vital a través de un proceso que los estudios de géneros han denominado socialización de los géneros. Este proceso de aprendizaje social se transmite oral y visualmente en el seno de nuestra familia y en la interacción con la sociedad a través de la educación, el trabajo y los medios de comunicación masivos e implica que normalicemos diversos modelos de comportamientos idealizados para cada género.

Según Blanca González, los estereotipos de género “surgen del medio social y se aprenden a través de permanentes procesos de socialización y aculturación. No son, en definitiva, más que fieles reflejos de una cultura y una historia y, como tales, van a nacer y mantenerse porque responden a las necesidades que tiene tal contexto de mantener y preservar unas normas sociales ventajosas para él” (1999:82).

Por lo tanto, los estereotipos de género son representaciones binarias por género cuyo entramado se inserta en el sentido común de los diversos grupos humanos que los asimilan, naturalizan y reproducen.

Representaciones visuales y los feminismos

En el campo de las artes visuales, particularmente en el producido bajo la impronta feminista, nos encontramos con la técnica de los collages o fotomontajes.

Bouhabenx (2017) señala que esta es una apropiación y reciclaje de imágenes y textos de las construcciones del género, de la sexualidad y de la identidad de mujeres y corporalidades disidentes en la publicidad con el fin de cuestionar el uso de los espacios públicos en la cultura de consumo (pp. 17). Para este autore, la idea es desmontar y desarmar imagen y texto para que así las diversas expresiones de opresión patriarcal que aparecen naturalizadas e invisibles salgan a la luz con propósitos liberadores y emancipatorios que contribuyan a forjar una alternativa a los modelos de representación hegemónicos. 

El collage resulta ser una forma de expresión ilimitada que permite a les artistas feministas activar su creatividad y reflexión contracultural. Por eso, diversas artistas e investigadoras del arte feministas que han documentado la relación entre arte y feminismo sostienen que, durante los años 70, 80 y 90 (Vieites, 2018), los collages y fotomontajes fueron utilizados como dispositivos disidentes de imágenes y como estructuración diferencial y deconstructiva de las representaciones de los cuerpos de las mujeres, gays, lesbianas y travestis. Para estas feministas, el collage o fotomontaje se convirtió en un dispositivo estético-político (Bouhabenx, 2017) que devela cómo se representa a las mujeres, hombres y disidencias en las sociedades patriarcales, capitalistas y coloniales, teniendo a su vez la función de subvertir los estereotipos por géneros.

Los collages para develar estereotipos de géneros

Entre los aportes de la producción de collages y fotomontajes de manera grupal en contextos educativos y formativos feministas podemos destacar que:

Abre encuentros participativos horizontales entre feministas para pensar los estereotipos y las desigualdades por género. 

Permite repensar las representaciones y los discursos totalizantes hegemónicos binarios del ser mujer, hombre, lesbiana, trans o inclusive de las personas no binarias.

Produce representaciones que proponen una construcción de género de orden social alternativa al patriarcal según los postulados de los feminismos.

Evidentemente debido a que los feminismos son una corriente de pensamiento, saber y acción contracultural que disiente de los valores que impone la cultura patriarcal, neoliberal y colonial, por lo que, al cruzarse con el arte, según Julia Antivilo (2013), revindica el derecho a autorrepresentarse, subvirtiendo esos valores que se han asignado según el género (pp. 48).

Collage 2

Anis Estrellada (Valparaiso, 2019)

Collage 3

Anis Estrellada (Valparaiso, 2019)

Collage 1

Anis Estrellada (Valparaiso, 2019)

Referencias:

[1] Alfonso Bouhaben, M. (2017). Fotomontajes feministas: dispositivos estético-políticos. En Revista de Investigaciones Feministas (8), 561-582.

[2] Antivilo, J. (2013). Arte feminista latinoamericano: rupturas de un arte político en la producción visual. Tesis para optar a Tesis para optar al grado de Doctora en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Chile.

[3] González, B.(1999). Los estereotipos como factor de socialización en el género en Comunicar (12), 79-88.

[4] Veáse Collages de Azucena Vieites (2018) en <http://feministas.org/IMG/pdf/Collages-_Azucena_Vieites.pdf>

Portada de graffera.

Collages de @anisestrellada

 

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